06 diciembre, 2007

TRON

El otro día estuvimos viendo la que se considera primera película que utilizó gráficos generados por animación: “Tron”. Trata de un hacker que es dividido en moléculas y transportado al interior de un ordenador, donde los programas tienen cuerpos humanos con el aspecto de sus programadores. Digamos que no es un argumento que nos apasione, pero no deja de ser una forma curiosa de representar el interior de un ordenador y sus programas (algo así como en “Érase una vez el hombre”, donde los glóbulos y las células son personitas).

En cuanto a su valor gráfico, aunque ahora sus efectos especiales puedan resultar bastante anticuados, no cabe duda de que fue una película muy innovadora en su época (se estrenó en 1982), y además ha dado paso a una posterior trayectoria cinematográfica basada en la animación que a día de hoy está ya bastante desarrollada.

A lo largo de la película se combinan escenarios reales y animados. En estos últimos aparecen inmersos los actores, que rodaron estas escenas con pantallas azules que posteriormente fueron sustituidas por los escenarios digitales. Pero hay otra técnicas utilizada en la película que nos ha llamado la atención, y no se trata de efectos de animación sino de efectos ópticos tradicionales: muchas escenas fueron grabadas en blanco y negro con un alto nivel de contraste y posteriormente coloreadas mediante distintas técnicas para darles ese aspecto tecnológico propio de la realidad virtual.

La película refleja además una pasión por los videojuegos, los cuales empezaban a tener éxito en los 80. Así es que el protagonista, en su aventura para intentar volver al mundo real, tiene que participar en varios videojuegos (el de las motos de luz, por ejemplo). También resulta que a partir de la peli se creó un videojuego que lleva su nombre y que utiliza el mismo tema de realidad virtual: una persona que se introduce en un ordenador donde debe luchar contra los malos.

Y a parte de los videojuegos y la realidad virtual, la película también habla de inteligencia artificial, pues existe un Programa de Control Maestro que tiene voluntad propia e inteligencia por sí solo y es quien digitaliza al protagonista y lo transporta al interior del ordenador.

Pues eso, entre uniformes con cortocircuitos de colores, motos de luz, y energía de color plata (aunque textura de agua y no de gelatina…) nos despedimos una vez más. Sean ustedes muy felices y cuidado con que ningún Control Maestro os absorba hacia un ordenador.

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